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Quién tradujo La metamorfosis de Kafka al castellano, una historia sin nombre

  • Foto del escritor: Jesús Arroyo Cruz
    Jesús Arroyo Cruz
  • 18 ene
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 20 ene

Leer La metamorfosis de Franz Kafka en castellano implica entrar en una paradoja literaria poco conocida. La obra que inauguró la presencia de Kafka en el mundo hispanohablante llegó sin firma, sin prólogo explicativo y sin una atribución clara de autoría en su traducción. Desde su primera publicación en español, el texto ha circulado acompañado de una pregunta persistente: ¿quién tradujo por primera vez La metamorfosis al castellano?


Lejos de ser un dato marginal, este vacío funciona como una extensión natural del universo kafkiano. La historia de Gregorio Samsa, marcada por la pérdida de identidad y la disolución del nombre propio, se replicó en la trayectoria editorial de la obra. Kafka habló en español, pero nadie firmó su voz.


La llegada de Kafka al castellano

La primera traducción de La metamorfosis al castellano apareció en 1925 en la Revista de Occidente, uno de los proyectos culturales más influyentes del mundo intelectual hispánico del siglo XX. En ese contexto, la obra de Kafka se presentó a los lectores españoles como un texto extraño, breve y perturbador, sin aparato crítico y sin datos claros sobre su traductor.


Esta ausencia no fue corregida en reediciones posteriores. El mismo texto volvió a publicarse en 1945, en el mismo medio, sin que se añadiera información sobre su autoría. Desde entonces, la traducción ha circulado como un texto anónimo, reproducido, citado y leído durante décadas sin una firma que lo respalde.


El hecho resulta singular si se considera la importancia que tendría Kafka en la literatura posterior. Sin embargo, en el momento de su llegada al castellano, el autor aún no ocupaba el lugar canónico que hoy se le atribuye. Su recepción fue lenta, fragmentaria y marcada por la extrañeza.


Franz Kafka llegó al castellano en 1925 con La metamorfosis, pero la primera traducción se publicó sin firma. Desde entonces, la identidad del traductor permanece desconocida, convertida en uno de los episodios más singulares de la historia editorial de Kafka en español.


El enigma del traductor anónimo

La pregunta sobre quién tradujo La metamorfosis ha generado hipótesis, pero ninguna confirmación definitiva. No existen manuscritos, contratos editoriales ni testimonios directos que permitan afirmar la autoría de la traducción. El texto, por tanto, permanece oficialmente anónimo.


Este silencio no responde necesariamente a un descuido. En el ecosistema editorial de la época, la figura del traductor no siempre ocupaba un lugar visible, tal como sucedió con los cuentos de Edgar Allan Poe publicados en la primera década del siglo XX. En ocasiones, la traducción se concebía como un trabajo instrumental, subordinado al proyecto cultural que la difundía. En ese contexto, la omisión de la firma no era excepcional, aunque hoy resulte significativa.


Kafka traducido sin nombre propio

El anonimato del traductor adquiere un valor simbólico cuando se observa desde la obra misma. La metamorfosis es un relato donde el protagonista pierde progresivamente su lugar, su función y su reconocimiento. Gregorio Samsa sigue siendo nombrado, pero deja de ser visto como sujeto.


Algo similar ocurre con la traducción. El texto existe, se lee, se reproduce, pero quien lo hizo posible permanece fuera del relato. La traducción funciona, pero su autor queda borrado. Esta coincidencia ha sido señalada por diversos estudiosos como una ironía involuntaria, pero profundamente coherente con el universo kafkiano.


La traducción anónima no empobrece la obra. Por el contrario, la acompaña con una capa adicional de sentido. Leer La metamorfosis en castellano es también leer una historia de mediación silenciosa.


Leer La metamorfosis desde su historia editorial

Conocer la historia de esta traducción modifica la experiencia de lectura. La metamorfosis deja de ser solo un relato sobre la alienación individual y se convierte también en un objeto cultural atravesado por decisiones editoriales y silencios.


Leer hoy esta versión implica reconocer el trabajo invisible que permitió que Kafka fuera leído en español cuando aún no era un autor consagrado. El traductor anónimo actuó como puente entre lenguas y tradiciones, aunque su nombre no haya quedado registrado. Esta dimensión editorial no resta fuerza al texto. Al contrario, lo inscribe en una historia concreta de recepción, circulación y lectura.


Kafka en castellano y la permanencia del enigma

El hecho de que la primera traducción de La metamorfosis siga sin nombre no es una carencia que deba corregirse a toda costa. Es un dato histórico que forma parte de la obra en su tránsito cultural. Kafka llegó al castellano sin firma, y ese gesto voluntario o involuntario se ha mantenido como una marca de origen.


Lejos de debilitar la lectura, este enigma la enriquece. Obliga a mirar la literatura no solo como creación individual, sino como resultado de procesos colectivos, muchas veces estacionados en los márgenes de los círculos intelectuales.


¿Cuál es la mejor traducción de La metamorfosis de Kafka?

No existe una única respuesta. La primera traducción al castellano, publicada en 1925 en la Revista de Occidente, tiene un valor histórico indiscutible, aunque sea anónima. Otras traducciones posteriores ofrecen enfoques distintos, pero la elección depende del interés del lector: fidelidad histórica, claridad lingüística o interpretación contemporánea.


Una obra, una traducción y una responsabilidad editorial

De acuerdo con la investigación doctoral de Elisa Pilar Martínez Salazar, presentada en la Universidad de Zaragoza, no es posible afirmar con certeza quién realizó la primera traducción al castellano de la obra. Los nombres que se han propuesto —Ramón María Tenreiro, Jorge Luis Borges, Margarita Nelken, Julio Gómez de la Serna, José Ortega y Gasset y Fernando Vela— permanecen en el terreno de la hipótesis. La traducción, con rigor histórico, sigue siendo anónima.


Lo que sí está plenamente documentado es el hecho editorial: La metamorfosis se publicó por primera vez en castellano en la Revista de Occidente en 1925, y ese mismo texto volvió a aparecer en 1945. Este dato ha sido comprobado por Cristina Pestaña Castro y permite afirmar que los lectores en lengua española accedieron a Kafka de forma temprana, antes incluso de su consagración definitiva.


"Considerada como una de las obras cumbre de la Literatura Universal, La Metamorfosis, Die Verwandlung en alemán, es una de las obras del escritor checo Franz Kafka más conocidas por los lectores de habla hispana. Pero lo que el gran público ignora es que esta obrita fue traducida por primera vez al castellano en 1925 posiblemente por Margarita Nelken para Revista de Occidente, adelantándose a las primeras traducciones inglesas y francesas de Kafka, y, lo más sorprendente, el escritor Jorge Luis Borges jamás tradujo la obra". (Cristina Pestaña Castro, "¿Quién tradujo por primera vez La metamorfosis de Franz Kafka al castellano?", Revista Digital de Estudios literarios Espéculo nº 11, 1999, republicado por www. franzkafka.es el sitio web en español sobre Kafka).

La presente edición, titulada La metamorfosis por Franz Kafka, acompañada por La carta robada de Edgar Allan Poe —incluida en la colección Literatura de La Atenas de América— recupera esa traducción histórica como parte viva de la obra. Gracias al trabajo silencioso y constante de la Biblioteca Nacional de España y a los sistemas contemporáneos de preservación y acceso editorial de Amazon, este texto vuelve a circular con claridad sobre su origen y con respeto a su historia. Si deseas adquirirla, podrás encontrarla en formato de pasta blanda y pasta dura. También podría interesarte:




Leer La metamorfosis en esta versión es leer a Kafka con conciencia de su trayecto cultural. Un libro que habla de identidades desplazadas llega al lector a través de una traducción sin nombre propio, pero con una historia verificable. Esa coincidencia no necesita subrayarse, se entiende al leer.


Este texto fue preparado por Jesús Arroyo Cruz a partir de la lectura directa y cuidadosa de la obra. Cada artículo busca acercar los clásicos de la literatura al lector contemporáneo sin intermediarios innecesarios, resaltando su valor humano y su calidad estética.


Primera traducción al castellano de La metamorfosis de Franz Kafka publicada sin autor en 1925



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