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José Pascual Guzmán de Alba, una vida entre el latín, la Palabra y Vasco de Quiroga

  • Foto del escritor: Jesús Arroyo Cruz
    Jesús Arroyo Cruz
  • 15 ene
  • 5 Min. de lectura

José Pascual Guzmán de Alba (1938–2021) nació en Durango, México, y dedicó su vida intelectual al estudio, la enseñanza y la transmisión de las lenguas clásicas y de la Sagrada Escritura. Profesor y traductor de latín y griego, su trayectoria estuvo marcada por una vocación pedagógica constante y por una fidelidad profunda a la Palabra de Dios, a la que sirvió durante más de cinco décadas como estudioso, formador y divulgador.


Desde su infancia, la Sagrada Escritura ocupó un lugar central en su experiencia vital. Formado en un entorno familiar profundamente católico, Guzmán de Alba reconoció siempre en sus padres a sus primeros maestros. Esa educación temprana, sostenida por el ejemplo cotidiano, orientó su sensibilidad espiritual y su inclinación hacia el estudio sistemático de los textos sagrados. A lo largo de los años, esa raíz se consolidó en un camino de formación religiosa e intelectual que lo llevó a integrarse durante quince años a la vida religiosa y al estudio filosófico-teológico, primero con los Misioneros del Espíritu Santo en la Ciudad de México y más tarde en el Seminario de Morelia.


Su paso por estas instituciones no fue meramente académico. Durante ese periodo combinó el estudio con el apostolado bíblico y la docencia, participando activamente en experiencias pastorales y formativas entre 1966 y 1972. En 1970 colaboró en la organización del VIII Festival y Concurso Bíblico Nacional, celebrado en Morelia, dedicado al tema Jesucristo en los Salmos, experiencia que consolidó su vocación como intérprete y comunicador de la Escritura en clave pedagógica.


La enseñanza del latín como acceso a las fuentes

Durante más de cuarenta años, José Pascual Guzmán de Alba impartió cursos y talleres de interpretación bíblica desde una perspectiva rigurosa, pero siempre pedagógica. Su enseñanza no se limitó a la transmisión de reglas gramaticales, buscó formar lectores atentos, capaces de comprender cómo la lengua estructura el pensamiento y cómo, a través de ella, se transmite una tradición espiritual, cultural y jurídica milenaria. En su magisterio, el latín y el griego aparecían como llaves de acceso a los textos fundacionales del cristianismo y de la cultura occidental.


Convencido de que no es posible comprender la Escritura ni la historia intelectual de Occidente sin un conocimiento sólido de las lenguas clásicas, Guzmán de Alba integró el análisis filológico con la dimensión espiritual del texto. El estudio de las declinaciones, las desinencias y la sintaxis no era un fin en sí mismo, sino un medio para leer con mayor fidelidad, evitando traducciones imprecisas o interpretaciones superficiales. Esa convicción atraviesa toda su obra y se expresa de manera clara en Gramática Latina I y II, concebida conforme a programas universitarios, pero escrita con la intención de formar lectores autónomos, capaces de volver a las fuentes clásicas y bíblicas sin intermediarios y con plena conciencia de su profundidad histórica y cultural.


La Escritura como diálogo vivo y tarea formativa

En esa misma línea se inscribe El Libro de los Libros. Epistolario divino, una obra de largo aliento que reúne comentarios a los 73 libros de la Sagrada Escritura y que sintetiza décadas de estudio, enseñanza y experiencia pastoral. Se trata de un trabajo construido desde el aula, la comunidad y la lectura constante del texto sagrado. Cada comentario surge del contacto prolongado con la Escritura y de la necesidad de explicarla con claridad a quienes se acercan a ella en busca de sentido y orientación.


En esta obra, Guzmán de Alba concibe la Biblia como un diálogo vivo entre Dios y el ser humano, sostenido a lo largo del tiempo por la palabra escrita y por la tradición que la transmite. La Escritura aparece así como una herencia viva, confiada a la responsabilidad de quienes la estudian y la enseñan. Su tarea formativa consiste en acompañar al lector para que aprenda a escuchar, a discernir y a comprender el texto desde su contexto histórico, lingüístico y espiritual. De este modo, El Libro de los Libros se convierte en una obra orientada a formar lectores conscientes, capaces de reconocer en la Escritura una fuente permanente de reflexión, fe y memoria compartida.


Vasco de Quiroga, memoria histórica y santidad documentada

Otro eje fundamental de su producción es Testimonios sobre la santidad de Don Vasco de Quiroga, obra que reúne 78 voces, desde el siglo XVI hasta el XXI, en torno a la figura de Don Vasco de Quiroga, primer obispo de Michoacán. Más que una simple compilación, el libro construye un arco histórico y espiritual que permite comprender la dimensión humana, social y cristiana de Tata Vasco, así como la vigencia de su legado. El trabajo de Guzmán de Alba se distingue aquí por su cuidado documental y por su intención explícita de contribuir al reconocimiento pleno de la santidad de Quiroga.


A diferencia de otros especialistas centrados exclusivamente en el análisis académico, Guzmán de Alba asumió siempre una responsabilidad formativa. Su escritura busca iluminar, acompañar y transmitir. En sus presentaciones autobiográficas se reconoce deudor de sus maestros, de las comunidades con las que trabajó y de la tradición viva de la Iglesia. Esa conciencia de continuidad se traduce en una obra que no pretende clausurar el sentido de los textos, sino abrirlos a nuevas lecturas responsables.


En años recientes, parte de su magisterio ha quedado accesible a nuevas generaciones a través del canal de YouTube Logos Kai Pistis, donde sus enseñanzas siguen circulando como testimonio de una vida entregada al estudio y a la palabra compartida. Esta dimensión digital prolonga su vocación pedagógica más allá del aula y del libro impreso.


La obra de José Pascual Guzmán de Alba ocupa un lugar singular dentro del panorama intelectual mexicano. Desde una discreción constante, construyó un legado sólido que enlaza lengua, fe y memoria cultural. Su trabajo recuerda que el estudio de las fuentes clásicas y bíblicas no es un ejercicio erudito aislado, es una vía para comprender más profundamente la historia, la cultura y la experiencia humana.


Para quienes buscan una aproximación seria y formativa a las lenguas clásicas y a la Escritura, La Atenas de América, a través de Amazon pone a su disposición la obra de Guzmán de Alba que sin duda, constituye un referente imprescindible. En ella se manifiesta una vida sostenida por la enseñanza, la gratitud y la convicción de que la palabra, cuando se estudia y se comparte con fidelidad, sigue siendo fuente de luz y de sentido.


Este artículo ha sido escrito por Jesús Arroyo Cruz con base en fuentes primarias y testimonios del propio autor. Nuestros contenidos están diseñados para aportar y acompañar en el camino del conocimiento. Foto: Lázaro Morales, El Sol de Morelia, 12 de mayo de 2019.


José Pascual Guzmán de Alba, maestro de latín y estudioso de la Biblia y de Vasco de Quiroga

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